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Q&A SlowFashion&Co.

01/09/2020

"Gracias a este proyecto hemos conocido proyectos brutales de nuestra ciudad y sobretodo a la gente que les da vida, que son el motor del cambio actualmente"

Clàudia y Aïda son las impulsoras de SlowFashion&Co, un proyecto que organiza intercambios de ropa en Barcelona desde 2019 y que aprovecha ese momento de reunión para reflexionar en común sobre temas relacionados con la sostenibilidad y la justicia social. Mientras esperamos que la situación permita que vuelvan a celebrar intercambios, charlamos con ellas.

 

¿Cuándo y por qué creáis el proyecto Slow Fashion&Co?
Por los alrededores de final de 2018 y principios de 2019 Clàudia (@nanayawn) cuelga un stories en su instagram mencionando un proyecto londinense de intercambios de ropa y pregunta a sus seguidores si alguien estaría dispuesto a participar si se hiciera en Barcelona y comenta lo guay que sería tener una iniciativa así en la ciudad. Entre sus seguidoras estaba yo (@aidamanzana), que ya conocía el proyecto y me encantaba, así que le dije “hagámoslo!”. Al cabo de unas semanas quedamos para conocernos en persona (fue cuando nos desvirtualizamos por primera vez) y para imaginar lo que nos gustaría hacer. En principio la idea era hacer un intercambio solo con gente que nos siguiera en Instagram, pero cuando compartimos el proyecto con Carmen y François de SlowMov (@slowmov), que fueron nuestros primeros padrinos y los que nos propusieron de hacerlo abierto a todo el público. Ahí donde gestamos el primer SlowFashion&Co, que fue en abril del 2019, en el que tuvimos mucho más éxito del que nos imaginábamos al ser una primera edición.

 

¿Cómo funcionan los intercambios de ropa que organizáis? ¿De qué forma ha afectado la situación actual al proyecto?
Hasta ahora el funcionamiento había sido el siguiente: nosotras hablábamos con un negocio local de la ciudad que nos gusta y nos inspira para que nos cedieran el espacio. En las pasadas tres ediciones nos han apadrinado dos: Slowmov y Espai Joliu (@espaijoliu). Hacíamos la comunicación y a la vez contactábamos con una fundación que pudiera aprovechar la ropa sobrante (siempre sobra). El día del evento, tu venías al intercambio con tu ropa, un máximo de ocho prendas, nosotras revisábamos in situ que la ropa estuviera en buen estado y que no traías más de la permitida y nos ayudabas a colgarla en los colgadores. a partir de ahí tú podías coger la ropa que quisieras, o no coger nada… no había límite de prendas que te podías llevar, ya que cuanta más ropa se aproveche, mejor. En nuestros intercambios siempre dejábamos una hora abierta para el debate sobre temas de sostenibilidad y justicia social, donde invitamos a expertos en diferentes áreas para que nos ayuden a aclarar dudas que nos surgen en nuestro día a día cuando intentamos vivir de manera más sostenible.

 

Estos últimos meses con el Covid hemos puesto el proyecto en pausa. En primer lugar porque la seguridad es una prioridad para nosotras, y en segundo lugar porque no hemos encontrado una fórmula que respete la naturaleza de nuestro proyecto, que se basa en gran parte en el poder del encuentro entre las personas para construir un mundo mejor. De todos modos hemos vuelto de vacaciones descansadas e inspiradas, y esperamos traer de vuelta SlowFashion&Co con un formato un poco diferente y totalmente seguro para nuestras seguidoras.

 

¿Qué aprendizajes os ha proporcionado el proyecto?
El aprendizaje más brutal ha sido el poder de la gente. Es súper poderoso juntar a personas que buscan lo mismo que tú, que es mejorar el entorno en el que vivimos, y ver cómo las cosas simplemente salen. Gracias a este proyecto hemos conocido proyectos brutales de nuestra ciudad y sobretodo a la gente que les da vida, que son el motor del cambio actualmente. También es muy gratificante ver que la gente que viene a nuestros eventos se va feliz con su ropa adoptada y con un poco más de inspiración para hacer las cosas de forma diferente. Desgraciadamente nos hemos dado cuenta de que hay muuuuucha más ropa de la que pensábamos en el planeta y muy poca conciencia sobre ello, por lo que hay muchísimo trabajo por hacer. Empezando por nuestros propios armarios, claro 😉 Y bueno, el último aprendizaje que en realidad fue el primero, es que pasar a la acción es siempre mejor que un share en Instagram.
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